Thursday, November 1, 2018

Siento que cada vez hablo peor inglés, ¿qué está pasando?

equivocaciones hablando a mi hijo en inglés
Desde que he tenido que usar el inglés en mi trabajo, al ir de viaje al extranjero o al quedar con amigos angloparlantes, he pasado por diferentes momentos con respecto a mi sensación sobre cuánto inglés sé y cómo lo hablo. 
Ha habido días en los que veía que mi inglés era muy bueno, que podía comunicarme a la perfección, con  gran fluidez, con un buen acento, sin bloquearme, encontrando rápidamente las palabras ideales para usar... Sin embargo, ha habido otros momentos en los que estaba mucho más torpe hablando, me trababa con las palabras, desordenaba verbos y sujetos... vaya, que prefería escuchar a hablar porque me notaba especialmente patosa con el idioma.
Pues bien, desde que hablo a mis hijos todo el tiempo en inglés y me he lanzado a criarles de esta manera bilingüe sin ser nativa, siento que me bloqueo y equivoco con el inglés todavía más. He estado reflexionando un poco sobre ello, ya que me llama mucho la atención que me pase esto tanto. Precisamente ahora, que es uno de los momentos en los que estoy aprendiendo mucho inglés, tengo mucha motivación y justo es cuando mejor quiero hablar ya que lo hago por y para mis hijos. ¿No debería ser al contrario y notar día a día que voy mejorando? ¿Qué me está pasando?
La respuesta la encontré rápido. Me acordé de que hace años asociaba las veces en las que hablaba peor inglés a los momentos en los que estaba más cansada: en las tardes de días de trabajo intenso, después de viajes agotadores y en temporadas de cursos intensivos de inglés. En todos esos momentos la actividad de mi cerebro era enorme, mucho trabajo, mucho aprendizaje y poco descanso. Siempre asociaba ese agotamiento físico y mental con hablar peor inglés, trabarme al hablar y equivocarme mucho más. 
Ahora, siendo mamá de un peque de dos años y medio y otro de nueve meses, el cansancio se ha multiplicado. Estoy agotada. Tengo energía y soy capaz de sacar el día adelante, pero acabo exhausta y aunque luego llega la hora de descansar, cuidar del pequeño no me permite dormir la noche del tirón, así que supongo que tanto mi cuerpo como mi cerebro no están al 100% de sus posibilidades. Imagino que es por eso por lo que últimamente mi expresión en inglés no está en uno de sus mejores momentos.
Por otro lado, hace unos años, sólo hablaba inglés en determinadas temporadas y sólo en algunos momentos del día. Sin embargo, ahora, al hablar todo el tiempo a mis hijos en inglés, estoy inmersa usando esta lengua todas las horas del día, todos los días de la semana. Es normal que ahora me equivoque muchas más veces y que note que el cansancio me roba la fluidez también mucho más.
Además, creo que al querer hablar bien y con corrección, soy bastante más crítica conmigo misma y mis errores. Ahora soy bastante más cuidadosa al hablar, soy más consciente de lo que digo e intento aprender cada día nuevas cosas e ir perfilando errores, busco usar las palabras idóneas y tener una gramática lo más natural posible.
El sentir que cada vez hablaba peor inglés, justo ahora que es cuando mejor quiero hacerlo, me agobiaba un poco y por eso, el haber reflexionado sobre ello me ha permitido estar mucho más tranquila y contenta con cómo hablo a mis hijos. Es absolutamente normal tener pequeños bloqueos a lo largo de nuestros largos días como padres, y es lógico equivocarse a veces con la gramática y el vocabulario ya que nuestra agilidad mental no está continuamente al 100%.
Merece la pena pararnos a pensar o incluso compartir con otros padres las pequeñas cosas que nos puedan agobiar un poco o las dudas que tengamos para así poder saber por qué nos están pasando. 
En este caso, no es que cada vez hablemos peor inglés. Todo lo contrario, cada vez lo hacemos mejor. Estamos aprendiendo muchísimo gracias a esta aventura. Pero ser padres no es tarea fácil y agota todas nuestras reservas de energía física y mental.
¿Sabéis qué es lo bueno? Que a nuestros hijos les seguimos gustando con nuestras virtudes y errores.  Y que al caer la noche y pensar en ellos, la sensación de felicidad y plenitud es indescriptible. Todo el esfuerzo, las dudas, las patadas al diccionario inglés y el cansancio merecen la pena.

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